Estos son los principales defectos que se pueden encontrar en el vino embotellado:
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Oxidación: El oxígeno puede entrar en la botella, provocando la pérdida de aromas, un color parduzco y un sabor plano.
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Corcho (TCA): La contaminación por TCA, un compuesto químico, puede provocar sabores a humedad, cartón o corcho en el vino.
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Brettanomyces: La infección por la levadura Brettanomyces puede producir aromas desagradables a cuero, corral o humo.
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Reducción: La reducción excesiva puede provocar olores a huevo podrido o azufre, a menudo debido a una protección inadecuada contra el oxígeno durante la elaboración del vino.
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Acidez Volátil: Es debido a las bacterias acéticas consumidoras de alcohol que el vino se convierte en vinagre. Curiosamente, las bacterias acéticas solo pueden desarrollarse en contacto con el aire. El vino oxidado comienza su transformación en vinagre bajo el efecto de la acidez volátil.
Los vinos añejos pueden mostrar tanto oxidación como un sabor avinagrado, pero no siempre se consideran defectuosos. Por ejemplo, se supone que algunos vinos italianos bien añejos son un poco avinagrados. -
Maderización: La exposición al aire y al calor puede oxidar el vino, desarrollando sabores que recuerdan al Madeira.
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Cristales de tartrato: La formación de cristales de ácido tartárico en la botella puede parecerse a cristales rotos, pero es inofensiva.
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Envejecimiento excesivo: Los vinos envejecidos durante demasiado tiempo pueden perder su equilibrio y características.
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Sabor a luz: Los rayos UV del sol y la luz artificial también pueden dañar el vino. Por eso, la mayoría de los productores utilizan botellas marrones o verdes, que protegen el vino de la luz hasta cierto punto. Pero una vez que el vino ha sido alterado por los rayos del sol, no hay nada que hacer. La luz descompone los compuestos aromáticos más delicados, a menudo transformándolos en otros aromas menos agradables.
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Fermentación secundaria: Si la fermentación continúa en la botella, puede provocar una sobrepresurización y una efervescencia indeseada.
Detectar estos defectos puede requerir experiencia y atención, pero es crucial para garantizar una experiencia de degustación agradable. Un almacenamiento adecuado, un manejo cuidadoso de las botellas y un control regular pueden ayudar a prevenir estos problemas.



